Importancia de la tecnología dentro del futuro del trabajo

Desde la revolución industrial o llamada también primera revolución industrial que se inició en la segunda mitad el siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña, con la energía basada en vapor, la cual fue además un proceso de transformación económica, social y tecnológica, el mundo ha ido avanzando y buscando nuevos adelantos tecnológicos llegando hoy en día a la cuarta revolución industrial, trayendo consigo innovaciones como la inteligencia artificial, la robótica, la cadena de bloques (blockchain) el internet de las cosas, entre otros avances tecnológicos que están alterando la forma en que vivimos y la forma en que trabajamos, tal como señala el Dr. Klaus Schwab en su libro sobre la cuarta Revolución Industrial que esta “Comenzó a principios de este siglo y tuvo como base la revolución digital, caracterizada por un Internet mucho más móvil y mundial, por sensores más pequeños y potentes y por inteligencia artificial y aprendizaje automático”.



Pero hoy como sociedad, nos está tocando atravesar también uno de los mayores desafíos de estas últimas décadas, la pandemia del Covid 19, este virus que además de afectar la salud de millones de personas, también ha generado una de las más grandes crisis económica y de desempleo del mundo, ya que para limitar la propagación del virus, los estados han ordenado cuarentenas o medidas de confinamiento obligatorio que han reducido dramáticamente la actividad económica, y como consecuencia la pérdida de empleos que ya han empezado a materializarse en el mundo y especialmente en nuestra región, así lo demuestra una encuesta realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por internet a más de 200,000 personas en 17 países de América Latina y el Caribe, donde del 45% de los participantes, al menos uno de los miembros de su hogar perdió su empleo durante la pandemia y el 57% de los hogares con pequeñas empresas han tenido que cerrarlas. Y según, el Observatorio Laboral del BID de acuerdo a la encuesta de hogares de países como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay manifiestan que entre febrero y junio del 2020 se perdieron 29 millones de trabajos, siendo los más afectados jóvenes y trabajadores informales. A ello se estima que podían perderse hasta 17 millones de empleos formales más, disminuyendo el nivel de formalidad a un 62% en la región, lo que significaría perder todos los avances logrados entre el 2000 y 2013 tal como señala este organismo.

Pero qué hacer ante esta grave situación que está poniendo en riesgo los trabajos, ¿podrá la tecnología ser un aliado del empleo y evitar la pérdida de trabajos?, ¿podrá la tecnología contribuir a tener mejores trabajadores, más capacitados más preparados y productivos? De seguro que sí, de seguro que hoy las tecnologías digitales son oportunidades y desafíos que los trabajadores deben aprovechar y enfrentar, pues desde años la tecnología ha ido cambiando la forma de laborar como la organización misma del trabajo, como señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) al principio tener un computador e internet en casa abrió la oportunidad de trabajar fuera de la empresa y comenzó a hablarse de una “oficina en el hogar”. Posteriormente se pasó al concepto de “oficina móvil” en la que los teléfonos celulares, laptops y tabletas permitieron que el trabajo no sea exclusivo del hogar, sino de cualquier lugar con una conexión a internet o una red de datos. La última etapa de esta evolución es la “oficina virtual” que amplía el concepto dado con la aparición de los teléfonos inteligentes y la capacidad de tener información en la nube. Llegando a que en la actualidad todo lo que muchos profesionales necesitan para tele trabajar, entra en la palma de la mano.

De acuerdo a lo manifestado podemos concluir que el teletrabajo no es nuevo, muchos países lo impulsaron años atrás y han estado en la búsqueda de regularlo aprobando leyes que le den el marco jurídico a este trabajo remoto, pero también han tenido que acelerar el aprendizaje de trabajar remotamente, incluyendo mecanismos como la capacitación a distancia. En un estudio sobre el futuro del trabajo en América Latina y el Caribe ¿cuáles son las ocupaciones y las habilidades emergentes más demandadas para la región?, realizado por Azuanara Herrera, O. Pagés, C Rucci y otros, (2019) manifiestan que el uso de la tecnología está reemplazando a los trabajadores con bajas calificaciones, pero no está generando los efectos de desempleo masivo que se veían venir con el cambio del siglo, entonces, la reconversión laboral de los trabajadores es crucial para evitar despidos, incluyendo dentro de esta reconversión laboral, la adquisición de nuevas competencias y habilidades por parte de los trabajadores, acordes a las requeridas por el sector productivo, tal como señalan Maxwell J. Pavón F. (2019) en su estudio sobre Consejos sectoriales para promover la adopción de tecnología y Novella R. Alvartado , A Rosas-Shady y otros (2019) Encuesta de habilidades de trabajo (ENHAT 2017-2018).

Pero lamentablemente existe una brecha de habilidades entre las demandadas por los empleadores y la que cuentan los trabajadores, y para ello las instituciones educativas juegan un papel importante para disminuir la brecha de habilidades y aumentar la articulación entre lo que aprenden los jóvenes y lo que el mercado laboral requiere. Este proceso de reconversión laboral lo están asumiendo también las empresas a través de un proceso de reinvención permanente de sus negocios, basado en las nuevas tecnologías de la información y acompañado de una mejora sostenible de su capital humano, incluyendo estas nuevas tecnologías dentro de sus planes de capacitación y empoderamiento de sus trabajadores.

¿Y qué se viene por ahora y de aquí en adelante?, la pandemia ha actuado como un catalizador de procesos de adopción tecnológica, un acelerador del teletrabajo, de la capacitación a distancia y la utilización de plataformas laborales digitales por medio de aplicaciones como Zoom, Skype for Business o Microsoft Teams entre otras, que facilitan la realización de videoconferencias y el trabajo remoto. Según en un estudio realizado por el BID, entre enero y abril de 2020, la tasa de descargas de aplicaciones de teletrabajo se ha  incrementado de manera sustancial: 3.340% en América Latina y el Caribe, 2.433% en Europa y 1.509% en Estados Unidos. Siendo dentro de la región los países con mayor penetración de las aplicaciones de teletrabajo: Ecuador, Costa Rica, Chile, Paraguay y Perú, donde las descargas oscilan entre cinco y ocho por cada 100 habitantes, lo cual demuestra también, según el estudio, que muchas personas han aprovechado el confinamiento sanitario para capacitarse en nuevas habilidades o al menos lo han intentado.

Todos sabemos que el Covid 19 ha venido para quedarse, y a esta situación no queda más que seguir con la transformación del mundo del trabajo a través de un uso más intensivo de la tecnología que permita un mayor desarrollo del teletrabajo para que siga manteniéndose como un aliado para combatir la propagación del virus, ya que mientras no se logre superar la pandemia, el teletrabajo con el uso de las tecnologías digitales seguirán siendo claves para continuar produciendo y consumiendo, evitando y minimizando el contacto humano y consecuentemente la propagación del virus.

Aunque para ello será de vital importancia revisar el marco normativo, ya que surgen hoy interrogantes como ¿es responsabilidad de la empresa, dotar al trabajador de la conectividad adecuada y equipos para realizar el teletrabajo? ¿Deberá el teletrabajo ser desde la misma ciudad donde se encuentra la empresa o se puede desarrollar desde otra ciudad o cualquier lugar? ¿Qué medidas debe tomar la empresa para desarrollar un balance entre la vida y el trabajo? Entre otras preguntas que las regulaciones del futuro tendrán que responder.

Por otro lado las capacitaciones a distancia con programas de aprendizaje acelerado permitirán mejorar la empleabilidad y la búsqueda de un empleo de los que hoy han perdido su ingreso laboral, capacitaciones que deben ser fomentadas por organismos públicos a través de inversiones que permitan lograr un acceso rápido y efectivo a nuevas tecnologías, disminuyendo los costos de conectividad, buscando herramientas que fomenten la alfabetización digital efectiva entre la población en edad de trabajar y las nuevas generaciones. Aunque la emergencia sanitaria restringirá las políticas fiscales de los gobiernos y es allí que el sector privado pueda afrontar esta brecha fiscal y disminuir la brecha digital en favor de la productividad.

Como bien decía Peter Drucker, en lo últimos años el mundo ha cambiado tan rápidamente que lo único contante en este mundo es el cambio, y la tecnología ha sido, es y seguirá siendo el factor fundamental de dicho cambio, y que gracias a ella hoy personas que han perdido su trabajo por efectos de la pandemia, puedan acceder a retomarlo o conseguir uno nuevo; gracias a la tecnología las mujeres embarazadas, madres de familia, como personas con discapacidad puedan acceder a un puesto laboral remoto, gracias a la tecnología las distancias y los tiempos muertos se ha acortado y permitirá que los trabajadores logren una mayor productividad pero ante todo una mayor felicidad.

MBA José Enrique Silva Calderón

Docente IEST John Von Neumann

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